martes, 1 de febrero de 2011

Fantasía o realidad (a esta historia le da igual).


Eran las 5 de la tarde y como de costumbre yo no estaba a tiempo, jamás soy puntual ¿porque iba a serlo hoy?, tenia que ir a estudiar a la casa de una amiga (compañera de colegio y de teatro) quien me esperaba desde hacia ya dos horas. Como todos los días me tome el colectivo a dos cuadras de mi casa, el 500 por supuesto, el cual demora interminables horas en pasar y te lleva a pasear por toda la cuidad antes de que llegues a destino. Luego de recorrer algunos barrios por fin me baje, ahora solo me quedaba caminar 6 cuadras (mejor eso y no tener que tomarme dos colectivos).
Al cruzar en frente me encuentro con un pibe muy lindo que tenia un estilo hippie (como me gusta a mi) con un par de rastas nada muy loco y bermudas, al observarlo me di cuenta que venia tocando la armónica en ese entonces recordé cuando mi hermana solía tocarla en el patio de casa mientras trataba de enseñarme como usarla (que por cierto nunca aprendí), me trajo buenos recuerdos de las pocas veces en que yo y mi hermana compartíamos momentos, en fin cuando paso por mi lado me miro y sonrió, yo lo mire y le devolví la sonrisa, seguí caminando y di vuelta la esquina; a una cuadra de ahí volví a encontrarlo y empezamos a caminar a la misma altura él por la vereda y yo por la calle, entre tanto nos mirábamos y reíamos, él comenzó a tocar su dulce armónica mientras acompañaba mis alegres pasos, cada tanto nos observábamos de reojo.
Así seguimos rumbo un par de cuadras más hasta que tuve que doblar, él se quedo observándome y yo mientras tanto miraba hacia atrás para ver si seguía viéndome hasta que por fin lo perdí.
Fue una situación de coqueteo muy divertida.
¿Alguna vez tuviste un momento crazy con un desconocido?

1 comentarios:

Karla dijo...

¡Yo sí tuve uno! Y la verdad, me reí un montón... Fui a una fiesta con unos amigos y estuvimos bebiendo un poco, escuchando música, etc... Cuando llegó la hora de irse, llegó un amigo de mi mejor amigo al cual yo no había visto nunca o por lo menos eso creía. Me miró con una cara extraña y se ofreció a acompañarme hasta casa. ¡Me llevó en brazos por toda la calle! Al día siguiente me contaron que quien me había acompañado era el hermano mayor de mi mejor amigo, pero debía estar tan mal que ni me di cuenta... ¡Qué vergüenza pasé, Dios mío, pero cuánto me reí al descubrir la verdad!
Me encantó tu blog, me quedo y te sigo!:)
Un besazo!:)

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